lunes, 13 de septiembre de 2010

Parto de Alén Dara - Nerea Nara

Testimonio extraído de porunpartorespetado.espacioblog.com
Link: aquí.

Parto de Alén Dara - Nerea Nara. Enero de 2008, Madrid.
(Nacido en casa, acompañados por un matrón, una matrona y una doula)

Después de doscientos noventa días de creación, de fusión...en esa casa entre el campo y el bosque me hice par; parí.
Comenzó mientras dormía. Soñé que llegaba un águila; Alén nacía. Después quedaba en mi vientre una niña que también había de salir, y resultaba más difícil que el parto de mi hijo. Más tarde supe, esa niña era yo.
Me despierta el dolor; las contracciones son agudas y regulares...el mecanismo increíble de la naturaleza se ha despertado, no hay marcha atrás.
Siento excitación ante lo desconocido, es como prepararse para una gran fiesta, pero en medio del dolor. Sonrío, sonrío y gimo.
Me postro en el suelo con cada contracción - devuélvele a la tierra lo que es suyo- me doy cuenta de que me encuentro en un estado de ensoñación e hiperconsciencia. Siento tanta serenidad y a la vez tanta energía que quiero quedarme aquí eternamente...quiero poder volver a este momento siempre que lo necesite. Dejarse llevar, ¡disfrutar!, mecerse...pero duele, me resisto, ahora viene, ahora se va - no luches contra el dolor, sumérjete en él- y me voy abriendo, voy comprendiendo, lloro de felicidad y algo luminoso estalla junto a mi ojo izquierdo.
Quiero regalar el secreto, pero no puedo hablar. Me muevo, bailo para mi hijo.
Tengo que deshacerme de mi mente. Sacudo con fuerza la cabeza, no puedo preguntar, ni saber, ni analizar, ni pensar. Por eso hay penumbra; no hay momento del día, no hay adentro y afuera. Creo que tengo que perder el control. No puedo parir con la cabeza, sólo puedo hacerlo con el cuerpo, con el instinto, y he de ir mucho más allá. Me siento ligera, aunque sigo inclinándome hacia el suelo. Ah, son reverencias. Ah, soy un animal. Presa del pánico; de repente siento miedo ante tanta libertad. Nadie me puede indicar si lo estoy haciendo de la manera correcta, porque no existe la manera correcta. Vértigo, y liberación. Más contracciones, grito sin restricciones, es salvaje. ¿Y si es demasiado salvaje?
Ahora soy niña. Lloro desconsolada. Pregunto si es así, si es normal...necesito un referente, que alguien me diga que lo estoy haciendo bien. Me lo dicen, pero no me consuelo. Me doy cuenta de que no sirve de nada. Me siento sola y perdida, aturdida, casi siento rabia...y entonces dejo de buscar afuera; la única manera de seguir adelante es mirando y escuchando hacia dentro. Más adentro, más adentro está la voz. Ahí.
Ahora sí, todo es como tiene que ser. Y continúo, más allá de la experiencia, del umbral del dolor, del tiempo, de todo lo conocido. El parto es una experiencia iniciática. Si supero esta prueba, habré crecido milenios. Habré retrocedido hasta el principio mismo de todo.
Ahora hay un obstáculo; es Alén, ¿no quiere nacer? pierdo mi identidad para que él pueda avanzar. Tiene que ser así...pero entonces me difumino, me fundo, pierdo la fuerza, me desvanezco. Me hundo. Me voy abajo, muy adentro, demasiado...está oscuro y pesa. Es la muerte; me dejo. Hay alivio, pero no puedo irme del todo, no debo descansar aún. Temo no poder volver. Temo por la vida de mi hijo, reacciono, me desespero; no tengo poder sobre mi cuerpo, estoy tan exhausta que ya no puedo conectar. Tengo muchísimo miedo, tanto que digo la palabra hospital. Tiemblo, suplico, me arrastro. Me reincorporo con ayuda. Me animan. Tengo que poder. Tengo que poder, y puedo. Necesito agarrarme a la gente, a la carne, a la tierra, grito, no grito, soy un grito, ya no sé, estoy fuera de mí, más dentro que nunca, empujo con una fuerza descomunal desde el centro mismo del centro... y mi hijo sale de mí. Y ya no hay nada más. Ya. Es. Todo.
Lo sostengo contra mi pecho, fundidos en el alrededor que es dulce, es caliente, es una cabeza diminuta apoyada en la palma de mi mano, es un aullido extático, una luz incendiada, es sangre, palpita, se mueve...me mira fijamente; es un Ser. Se ha gestado dentro de mí, ha nacido al mundo a través de mí; es mi hijo, pero no es mío.... Es maravilloso. ¡Lo he conseguido! sí, he muerto y no he vuelto...he ido más allá. He dado Vida,
He atravesado la puerta, he nacido a una nueva vida junto a mi hijo.

"Le doy las gracias a Juanjo Juanas, nuestro matrón, o matrona, como le gusta definirse a él...que tan sabiamente nos acompañó en el proceso."
Nerea Nara

2 comentarios:

Margot/Cecilia dijo...

WOW! hermoso!!!!!!!!!!

Carol dijo...

Qué bello... Gracias por compartirlo, me ha llegado tan adentro... Gracias.